Thunderbolt vs Spitfire

Tuve una de esas raras y escasas oportunidades de volar por placer como tenía en Estados Unidos, para familiarizarme con el terreno local. Vi un Spitfire IXB volando cerca. Este era mi primer vistazo al nuevo Spitfire con el que la Royal Air Force esperaba recuperar la superioridad aérea cualitativa del Focke-Wulf FW-190. Volamos juntos en formación y luego decidí ver qué tenía este avión en su haber.


Abrí el acelerador por completo y el Thunderbolt se adelantó. Un momento después, humo de los escapes salían del Spit cuando el piloto decidió seguirme. Él no podía hacerlo; el gran “Jug” tenía una clara ventaja de velocidad. Sonreí felizmente; Había escuchado tanto sobre este avión que realmente quería mostrarle las cualidades del Thunderbolt a su piloto. El “Jug” siguió alejándose del Spitfire; De repente, tiré del stick y levanté el morro. El Thunderbolt salió disparado hacia arriba, volando hacia el cielo manchado de nubes. Miré hacia afuera y hacia atrás; el Spit estaba esforzándose por igualarme y apenas era capaz de mantener su posición.
Pero mi ventaja era solo el zoom: una vez en ascenso constante, me tenía. Me quedé sin aliento cuando el humo salió de sus escapes y el Spitfire pasó por mi lado como si estuviera parado. ¡Ese avión tenía trepada! Él subía hacia arriba en una trepada que no podía igualar en el “Jug”. Ahora era su turno; las anchas alas elípticas giraban, majestuosamente y el Spit atronaba, empeñado en masticarme.


Esto iba a ser divertido. Sabía qué podía pasar dentro del pesado Thunderbolt; si intentaba hacer un giro ceñido, el Spitfire se deslizaría destrás de mí. Sabía, también, que él podría superar en trepada fácilmente a mi caza. Evité esas trampas. Primera regla en este tipo de pelea: no luches de la manera en que tu oponente lucha mejor. Sin giros bruscos; no trepes; mantenlo en tu propio nivel.

Estábamos a 5,000 pies, el Spitfire patinando fuerte de timón y entrando en mi cola. No sirve girar; él me recortaba los giros como si yo fuera en un camión cargado de cemento y se situaba en posición de disparo. Bueno, yo también tenía algunos trucos. El P-47 era más rápido y situé la nave en un tonel. Justo aquí lo tuve. El “Jug”podría superar en alabeo cualquier avión en el aire, sin excepción. Con mi velocidad, alabear era mi única ventaja y aproveché al máximo la manera en que el Thunderbolt podía alabear. Situé al Jug en un alabeo de izquierdas perverso, el horizonte girando locamente, una, dos veces. Al llegar al tercero tan pronto como el Spit alabeó a la izquierda para seguirme, pateé el timón derecho y golpeé el stick hacia la derecha. Vuelta y vuelta fuimos, izquierda, derecha, izquierda, derecha. Podía hacer dos toneles antes de que el Spitfire incluso completara el primero. Y esto mató su capacidad de recortarme el giro. Me negué a girar. Cada vez que trataba de seguirme en un tonel, me desplazaba hacia el lado opuesto, abriendo la brecha entre nuestros dos aviones.

Luego situé la trampa. El Spitfire estaba lanzando zarpazos en el aire, tratando de seguirme en un tonel, cuando dejé caer el morro. El Thunderbolt tronó y salió disparado hacia el suelo. Apenas el Spitfire comenzó a seguirme, yo ya estaba a una buena distancia por delante de él, cuando volví a tirar del stick y lancé el “Jug”hacia una trepada de zoom. En una trepada recta o en giro, el caza británico tenía la ventaja. Pero al salir de un picado, no hay un caza británico o alemán que pueda acercarse a un Thunderbolt que se lanza hacia arriba en un zoom. Antes de que el piloto del Spit supiera lo que había sucedido, yo estaba muy por encima de él, con el Thunderbolt acechando . Y eso fue todo, porque en los siguientes instantes, el piloto del Spitfire se sorprendió al ver que un Thunderbolt menos maniobrable y de trepada más lenta corría directamente hacia él, con ocho ametralladoras pesadas apuntando ominosamente hacia su cabina.