Al límite

“Red Dog, Python ocho-ocho saliendo del pad Python para Eco, Romeo, Mike. Solicito que se quede con nosotros”. Transmito, estableciendo contacto inicial con la gente de control aéreo ubicada al lado de la pista en LZ English.

“Python ocho-ocho, aquí Patty uno-seis, ¿me recibe?” La claridad de la transmisión desde la unidad terrestre hacia nosotros, a esta baja altitud, me sorprende y me asombra.

“Patty uno-seis, Python ocho-ocho está en ruta a su ubicación. Tenemos munición y agua a bordo. cambio.”

“R-o-g-e-r,” uno-seis contesta. Él arrastra las letras sin entusiasmo, de manera monótona y esto me preocupa mucho. Podría significar la sensación de que su final está cerca y que la munición, el agua y la potencia de fuego adicionales llegarán demasiado tarde.

“Python ocho y ocho, Contacto Radar. Te tengo fuera del pad Snake Pit rumbo 070 y a la espera”.

Snake Pit es el área de estacionamiento de la compañía 229. Esta transmisión significa que nos tienen en su alcance. Esto debe haber sido una tarea sencilla, ya que nadie más en su sano juicio estaría aquí volando en esta oscuridad a las 0500 horas. Siempre me siento más a gusto cuando sé que Red Dog nos tiene en su pantalla. Si tenemos un repentino fallo de motor, por lo menos la otra gente de Python tendrán un lugar concreto en el que realizar la búsqueda.

“Red Dog, Python ocho-ocho. cese el fuego al oeste. ¿OK?”

-¡ocho-ocho, manténgase a la espera!

Estoy pidiendo a la artillería de LZ English una pausa en el fuego hacia el oeste para tener una aproximación despejada. A intervalos diferentes durante la noche, la artillería dispara sus cañones del 105 a objetivos predeterminados sólo para mantener el NVA (ejército de Vietnam del Norte) y el VietCong ocupados. Ellos gastan miles de dólares de dinero de los contribuyentes en cada sesión. El término apropiado para esta práctica es fuego de hostigamiento; Nuestra pregunta es: “¿Hostigar a quién? ¿A ellos o a nosotros?

“ocho-ocho, Red Dog. Se aprueba el ‘Check-Fire’ hacia el oeste. Cambio.”

“Red Dog, ocho-ocho. Gracias. Quédese con nosotros. ¿OK?”

“ocho-ocho, Red Dog. Ha girado hacia el rumbo tres-cero-cero. Diga la altitud. Cambio.”

“Ascendiendo a 1500. Cambio.”

” Red Dog, roger. En espera.”

En vez de una respuesta verbal, pulso el botón del micrófono dos veces.

“Python ocho-ocho, Patty uno-seis, ¡diga ubicación! Cambio.”

” ocho-ocho está aproximadamente a 15. Cambio.”

“Aquí Patty uno-seis. SITREP, Cambio “, dice. Lo que significa va a transmitir el informe de situación. Luego informa en una temblorosa y monótona voz, “Ochenta y ocho, situación mala y empeorando a cada minuto… apreta el paso si puedes! Tenemos dos KIA (muerto en combate) y seis heridos. ¡Patty uno-seis corto! La LZ (zona de aterrizaje) está actualmente en rojo. ¡Repito otra vez que la LZ está en rojo con fuego entrante de mortero y de armas ligeras! “

En las comunicaciones por radio, por lo general hablo con personas identificadas sólo por las call-signs (indicativo de radio) necesarias para establecer comunicación por radio. En este caso, siento la necesidad de averiguar quienes son las personas de “Patty”, así que meto la mano en el bolsillo de la pierna para coger mi linterna, y luego recojo la tarjeta de call-signs, llamado SOI. Hecho solamente para los comandantes de las aeronaves, un SOI contiene todas las frecuencias de radio y call-signs de la 1ª. Caballería, y es un delito de consejo de guerra perder una de estas cosas. Mantengo la mía con un cordón alrededor de mi cuello y nunca la pierdo de vista, excepto cuando tomo una ducha. Según mi SOI, la call-sign “Patty” significa que esta unidad en problemas es una unidad de LRRP (patrulla de reconocimiento de largo alcance) conectada a la 1ª Cav. El “uno-seis” del call-sign quiere decir que es un líder de misión y generalmente representa a un teniente.

“LRRPs”, transmito por el intercomunicador.

-¡Oh, mierda! -exclama Ray Thompson (mecánico de vuelo especialista de 4ª clase)-. Él, como yo, sabe que esto es un marrón. Las LRRPs son una raza aparte del resto de los otros hombres. Son miembros de las Unidades de las Fuerzas Especiales del Ejército, entrenadas en Fort Bragg, Carolina del Norte. A pesar de que son asesinos entrenados en la lucha cuerpo a cuerpo, su objetivo es observar al enemigo, evitando el contacto con él a toda costa. Viven de raciones y de agua liofilizadas hasta que se agotan todos los suministros o se termina la misión misma. Cada miembro del equipo es duro como un clavo y con una forma física absolutamente espléndida. Las extracciones de emergencia significan problemas reales para todos los interesados. Generalmente significa que su posición ha sido descubierta por el enemigo. Por lo tanto, no es de extrañar que sus hombres tengan que ser extraídos “bajo fuego enemigo”.

No pasan más de dos minutos antes de que una nueva voz transmita: “Python ocho-ocho, Patty uno-seis. ¡Sugiero aproximación solamente desde el valle! Fuego de armas ligeras desde cero-uno-cero grados a uno-nueve-cero grados con disparos ocasionales! Hemos despejado la LZ lo mejor que hemos podido. ¿Quiere bengalas?, Cambio.”

“Uno-seis, ¡espere!” Esta es la manera de postergar mi primera decisión importante hasta que pueda reorganizar mis pensamientos. Las bengalass son una excelente manera de localizar la LZ de una unidad por la noche, pero seríamos un blanco perfecto.

Aclaro mi mente y desvío mi atención de nuestra aproximación inminente a la LZ al peligro siguiente que encararemos cuando retrocedamos nuestros pasos en una oscuridad total otra vez de vuelta a la entrada del valle de An Lao y hacia el norte del valle entre las montañas. Volví mi atención a mi preocupación inmediata, que es llegar a la LZ de una sola pieza; Me preocuparé del resto cuando llegue el momento.

Ingamar (copiloto) está haciendo un excelente trabajo al procesar la cháchara de la radio para tomar decisiones. Sube correctamente a 4.000 pies en un rumbo oeste. Cada vez que transmite a Control aéreo Red Dog, pulsa su micrófono y habla con la autoridad y la calma de un piloto profesional. A pesar de que Ingamar ha estado en el país sólo dos meses, he roto la regla cardinal y me siento a gusto con mi nuevo compañero. Tradicionalmente, no es bueno hacer amigos con los chicos nuevos; podrían hacer que murieras. Deben probarse a sí mismos como miembros del equipo aprendiendo rápidamente a volar en combate, al igual que lo hice yo.

Ingamar transmite. “Red Dog, Army 126 necesita fijar el radar para que aparezca An Lao. Avisen del cambio de rumbo. Cambio.”

“Army 126, Red Dog. ¡Comience a girar ahora! ¡Rumbo tres-cinco-cinco! Diga la altitud. Cambio.”

“126, cuatro mil.”

-¡Roger, mantenga esta frecuencia!

Ingamar y yo sabemos que los picos de las montañas, ahora ocultos en la oscuridad, se acercan tanto a nuestra izquierda como a nuestra derecha. La pantalla de radar de Red Dog es ahora nuestros ojos, y el éxito de nuestra misión depende de su fiabilidad. Con el aterrizaje a sólo cinco minutos, no queremos perder un tiempo precioso trepando para sortear las montañas.

“Army 126, Red Dog, sugiere nuevo rumbo a tres-cinco-cero! Cambio.”

“Army 126, nuevo rumbo tres-cinco-cero, wilco.”

Miro a Ingamar y sonrío ampliamente en su respuesta a Red Dog. La voz de radio “wilco” salió de los bombarderos B-17 de la Segunda Guerra Mundial. Significa “comprendido y procedo”.

O Red Dog nos está corrigiendo la deriva del viento o el último cambio de rumbo puede haber sido demasiado brusco. Sin embargo, noto que ya estamos muy cerca de las montañas del lado este del valle. Ambos Red Dog y yo sabemos que en un minuto más, nos perderá de su pantalla de radar mientras nos dirigimos hacia el valle.

Excepto por los sonidos normales de un Huey volando a plena potencia, los siguientes minutos pasan en silencio. No son necesarias transmisiones de o desde uno-seis o Red Dog. Mis pensamientos se dirigen al mecánico de vuelo y al artillero que son nuestros “jinetes fantasmas en el cielo” esta noche. Ellos pueden monitorizar todas las radios como hacen los pilotos, pero tienen estrictamente prohibido charlar entre ellos por el intercomunicador. Ellos son los verdaderamente valientes; Al menos yo tengo algún control sobre nuestro destino, pero ellos son pasajeros cuyas vidas están en manos de otros.

Ray Thompson (mecánico de vuelo) conoce a su Huey de arriba a abajo, pero conocer el avión tan bien debe ser una carga, especialmente en los vuelos nocturnos. Pequeños crujidos o vibraciones que no se notan durante el día se convierten en golpes y gemidos en los vuelos nocturnos. Incluso yo noto unos pocos ruidos inusuales, pero la adrenalina está ahogando cualquier fallo nocturno de motor.

“Python ocho-ocho, Patty uno-seis. ¿Está cerca? Cambio.”

Después de la relativa tranquilidad de los últimos dos minutos, la transmisión me devuelve a la realidad.

“ocho-ocho está a unos 3 al sur de su posición! Deme un SITREP. Cambio.”

Sus primeras palabras son sobre morteros. “Ningún fuego de mortero de momento. ¡Fuego de armas ligeras proveniente de tres lados y acercándose! Sugiero aproximación desde el fondo del valle. No hay fuego desde esa dirección. Avise cuando comience su aproximación. La LZ es pequeña… tal vez demasiado pequeña… no lo sé con seguridad… no podemos alzar la cabeza lo suficiente como para mejorarla. ¡Cambio!”

“Uno-seis, ¡voy a hacer una pasada primero! ¡Avisaré! Cambio.”

“Uno-seis, roger.”

Las respuestas del teniente de este LRRP son concisas y breves. Su nomenclatura de radio es perfecta, pero el temblor de su voz y los disparos de armas automáticas de fondo son inquietantes. Ningún entrenamiento psíquico, militar o religioso puede prepararte para el tipo de situación en la que se encuentran estos hombres. Es como cazar ciervos en el bosque en Georgia (USA), solo que los blancos son hombres. No puedo ni imaginar su miedo.

A medida que nos acercamos, vemos muchos fuegos pequeños en la LZ. El humo de estos fuegos, probablemente iniciado por fragmentos de granadas calientes o de trazadoras, se eleva y luego se hunde hacia el fondo del valle en el aire fresco de la noche. Debo evitar este humo en la aproximación final. No puedo distinguir a la gente desde esta altitud, pero sí las trazadoras verdes y rojas. Desde el aire, puedo ver el problema de la unidad americana. Por cada trazadora roja americana saliente, hay cincuenta trazadoras verdes enemigas que llegan. Normalmente hay tres o cuatro proyectiles normales por cada proyectil trazador. El perímetro defensivo de Patty está cayendo rápidamente: La distancia desde el origen de las trazadoras verdes a lo que parece ser la LZ no es más de 200 pies.

LZ English

Volviendo mi atención a la extensión de la tierra, veo que el lado de la montaña sobre el cual se asienta la LZ se hunde más abruptamente hacia el fondo del valle de lo que había imaginado antes. La pendiente escarpada hará que sea extremadamente difícil evitar golpear nuestras palas del rotor principal en la colina antes de aterrizar y sin duda, este aterrizaje será mi mayor desafío de vuelo hasta la fecha, incluso sin fuego enemigo.

“¡Tirar la munición y el agua!” Transmito a través del intercomunicador. El propósito de la misión ahora cambia del reabastecimiento de emergencia a la extracción de emergencia. Para aligerar nuestro Huey, lanzamos cajas pesadas de munición y latas de agua inicialmente destinadas a la gente de Patty.

“¡De acuerdo, señor!”, llegan las respuestas al unísono de Ray y Richard (mecánico y artillero) al comenzar la tarea de trasladar la carga principal del Huey. Apresuradamente arrojan las pesadas cajas de munición y las latas de agua mientras Ingamar hace su giro hacia el este, hacia la montaña y la LZ.

La proximidad de los buenos y los malos descarta completamente el apoyo de la artillería. Esta es una táctica que los Charlie aprendieron durante la batalla del valle de Ia Drang en 1965.

“Python-Six, Python ocho-ocho”. Necesito la ayuda de Dios y la de Beyer en este caso, pero sólo tengo el call-sign del Mayor Beyer.

“Python-Six. Adelante, ocho-ocho, “responde el mayor Beyer.

“SITREP: Patty LZ en rojo. Repito LZ en rojo. La LZ está actualmente bajo fuego de armas automáticas y mortero pesado. Al parecer, tienen grandes pérdidas. Yo estimo de cuatro a seis todavía con vida en la LZ. Extracción imposible sin el apoyo de Tom Cat, y no creo que la gente de Patty tenga tiempo suficiente de moverse. Cambio.”

“Ocho-ocho. Tom Cats y Blue Max salieron de LZ English hace aproximadamente 10 minutos hacia su localización.” He estado monitorizando la frecuencia de Patty. Cambio.

“Los Tom Cat son Gunship (Hueys artillados) de la compañía 229; los Blue Max son artillería aérea de cohetes (ARA, airborne rocket artillery) de la compañía 2/20.”

“Roger, Seis,” afirmo, con un poco de alivio.

“Python Ocho-Ocho, Tom Cat Dos-Seis. La voz y el distintivo de llamada me son familiares, aunque nunca tuve el placer de conocerlo cara a cara.

“Tom Cat Dos-Seis, diga ubicación. Cambio.”

“Tom Cat Dos-Seis y un grupo de cuatro entrando en el valle alrededor de la una en punto! ¡Tengo incendios probables en la zona de la LZ a la vista! SITREP. Cambio.”

“Dos-Seis, Patty Uno-Seis y su unidad están acorralados en la ladera de la montaña diez a quince metros al oeste y al sur de los incendios. Están recibiendo fuego automático pesado desde el norte, del este y del sur. También están recibiendo rondas pesadas de mortero; Origen, aún no se conoce. El contacto con Patty Uno-Seis se perdió hace unos momentos. Las condiciones reales dentro de LZ son desconocidas. Nuestra posición es al nor-noroeste de la LZ, con rumbo dos-ocho-cero grados a 3.200 pies. Luz de aterrizaje encendida para ID (identificación visual). ¿Nos ves? Cambio.”

Con el giro de un interruptor, Ingamar extiende y enciende nuestra luz de aterrizaje. Una luz de aterrizaje por la noche en Vietnam es una invitación segura para convertirse en un pato en una cacería de patos si vuelas lo suficientemente bajo para estar al alcance de armas ligeras. He sopesado este peligro contra una colisión aérea de los aviones (los helicópteros son aviones de ala giratoria) entrantes; No conozco supervivientes de colisiones en el aire.

“Ocho-ocho, dos-seis. ¡Te tengo a la vista! “Ingamar apaga nuestra luz de aterrizaje inmediatamente, pero la mantiene extendida para que pueda ser encendida de inmediato si es necesario.

“Python Ocho-Ocho. Blue Max uno-uno, Cambio.”

“Blue Max uno-uno, Python Ocho-Ocho. Diga posición. Cambio.”

“Blue Max está compuesto de dos, justo detrás del vuelo de Tom Cat, y los tenemos a ambos a la vista. Cambio.”

Lo que era un vacío en el estómago por la impotencia es ahora reemplazado por júbilo. La potencia de fuego de los vuelos Tom Cat y Blue Max es impresionante. Cada Tom Cat Gunship lleva dos miniguns, cada uno capaz de disparar 8.000 proyectiles por minuto del 7,62 y 12 cohetes. Los Blue Max son la artillería aérea de cohetes de la Caballería del Ejército. Llevan 48 cohetes en dos lanzadores situados justo fuera de la puerta de su Huey.

“¡Tom Cat dos-seis y Blue Max uno-uno, le sugieren que encienda las luces de navegación!

Vamos a estar apretados en este valle. “Python Ocho-Ocho hará otra pasada sobre la LZ a 3.200 pies de oeste a este. Sitúense detrás de mí para la pasada y para buscar los destellos de los tubos de mortero. Tiene que acertarlos primero. El último contacto con Patty uno-seis indicó dos heridos, cuatro KIA, y están casi sin munición. Estamos comenzando nuestro giro a la izquierda hacia el este ahora. ¡Luz de aterrizaje encendida! Cambio.”

“Tom Cat Dos-Seis, roger.”

“Blue Max uno-uno, roger”.

Ingamar ya ha encendido la luz mientras hablo. El haz atraviesa la noche como una espada, pero a excepción de lo que está siendo iluminado por los fuegos, no consigo ver nada más. Me recuerda a los días en casa cuando buceaba en agua oscura sin una luz de buceo. No hay nada que pueda guiar a los sentidos. Excepto por los indicadores de los instrumentos del Huey, parece que estemos suspendidos inmóviles en tiempo y en el espacio.

A medida que terminamos nuestro pasada, puedo ver las conspicuas luces de navegación rojas y verdes de los cuatro aparatos Tom Cat y de los dos Blue Max que se alinean de frente. Están varios cientos pies abajo, dirigiéndose al lado oeste del estrecho valle. Luego comienzan un lento giro a derechas, hacia el este para situarse detrás de nuestro aparato.

“Tom Cat Dos-Seis, el vuelo Blue Max estará a 1.500 metros detrás de ti y te seguirá.

-¡Dos-Seis, roger!

A los Gunship les gusta descender en cuanto sea posible. La mayoría de los pilotos de Gunship dicen que tienen hemorragias nasales a más de 1.500 pies. La artillería aérea de cohetes, por otro lado, necesitan altitud para lanzar los cohetes sobre el objetivo.

Mientras Johansen (Ingamar) maniobra el Huey hacia el este para sobrevolar la LZ, no puedo dejar de notar que la oscuridad oriental está empezando a dar paso a la luz del día. Ha pasado una hora y media desde que hicimos contacto con Red Dog.

“Patty Uno-Seis, Python Ocho-Ocho. No hay respuesta; Repito la llamada.

“Python Ocho-Ocho, este es el control de Patty. Una voz responde.

Control de Patty. SITREP. ¡Cambio!”

” Ocho-Ocho, Patty Uno-Seis es KIA y no sé cuántos más! Cambio.”

“¿La LZ está todavía en rojo? Cambio.”

“LZ en rojo, repito que la LZ está en rojo. Tenemos fuego de armas automáticas y rondas de mortero entrando. Me queda un cargador de munición. No sé el estatus de los demás. Ocho-Ocho, por favor, ¡sáquenos de aquí! “Su acento lo convierte en un sureño como yo. Su voz tiembla.

“Espera, hijo, te sacaremos de ahí!” Digo, tratando de sonar reconfortante. “Me estoy acercando a su posición desde el oeste ahora mismo! Voy a girar y caer en su posición desde la misma dirección oeste! Levántate ahora y busca al resto de tu gente! ¡Esto será una extracción de un aparato! ¡Esté listo para subir a bordo! Los ARA y los Gunships están justo detrás de mí y pulverizarán su perímetro! ¿Me copia? Cambio.”

“Le copio. Cambio.”

Acabo de apostar las vidas de esos tipos en el suelo y las vidas de mi tripulación. Echo un vistazo al indicador de combustible, que está un poco bajo para lo que aún podría quedar por delante. Quito los mapas y otros elementos de mi regazo y los aseguro, luego observo atentamente mientras sobrevolamos la LZ otra vez. Estamos a unos pocos cientos de metros más bajo que nuestra anterior pasada y ahora veo claramente la carnicería. Puedo distinguir tres tipos dentro de la LZ que todavía se mueven; El resto permanecen inmóviles. No puedo ver el fondo de los cráteres hechos por las rondas de mortero entrantes, pero creo que puede haber más gente viva en ellos.

De repente, como antes, todo el infierno se desata. Trazadoras verdes se vierten sobre la LZ y uno o dos perseverantes pequeños vietnamitas comienzan a disparar contra nosotros.

-¡Rompe a la izquierda! ¡Rompe a la izquierda! “Grito en el micrófono pegado a mis labios. Johansen reacciona al instante. Desde su asiento en el lado derecho de la aeronave, no puede ver las trazadoras que se acercan a nuestro encuentro desde mi lado del Huey. Salen lentamente desde un lugar situado a unos 30 metros al Este de la LZ, y entonces ominosamente se arquean hacia nosotros. A medida que se acercan, parecen coger una velocidad fantástica. El pequeño bastardo de abajo nos está apuntando bien delante del morro de la aeronave. En otras palabras, las ráfagas no se curvan para encontrarse con nosotros; Estamos volando hacia ellas.

Cuando Johansen rompe fuerte a la izquierda, oigo el tic familiar de un proyectil que pasa a través de la aeronave. Suena como alguien disparando a una lata de cerveza con una pistola de balines. Revolviéndome en mi asiento, reviso a la tripulación. Johansen está lo suficientemente cerca de mí como para que hubiera notado cualquier sacudida de su cuerpo o un cambio repentino en sus habilidades, si hubiera sido golpeado. Tanto Ray como Richard me miran con los ojos muy abiertos, sin mostrar signos de dolor. Muy aliviado, compruebo inmediatamente los instrumentos del motor. Todo está en el verde y el Huey no hace ruidos extraños.

Brillantes destellos de las rondas de mortero llegaron a la LZ en rápida sucesión. Ahora estamos lo suficientemente bajos como para oír los sonidos de las explosiones y son desconcertantes.

La llegada de Tom Cat y Blue Max es anunciada con una transmisión de radio de emergencia. “Jesucristo. vuelo Tom Cat, rompe a la derecha! Rompe a la derecha. ¡Los hijos de puta están justo debajo de nosotros! Dos-Dos, gira al sur de prisa! ¡Dos-Tres, ve al norte! “

¡Bingo! El vuelo completo Gunship ha sobrevolado los emplazamientos de los tubos de mortero que están arrojando a la LZ y lo más probable es que hayan estado en la trayectoria de las granadas. Los Hueys comienzan a dispersarse como codornices; volando en todas las direcciones en un intento de salir de allí.

“Tom Cat Dos-Seis, Blue Max Uno-Uno. Mantenga… ¡los tenemos a la vista! ¡Alabeando para el disparo! ¡Repito, comenzamos a disparar! El vuelo Blue Max se había situado más alto y detrás del vuelo Tom Cat cuando los destellos de los tubos de mortero revelaron su paradero. Están en la posición perfecta, así que bajan sus morros hacia el blanco y comienzan el lanzamiento de cohetes.

“Vuelo Tom Cat, aquí Tom Cat dos-seis. Didi mau! “A pesar de que se dan en vietnamita, las instrucciones del líder de vuelo son claras y concisas: salir zumbando de allí!

En cuanto Johansen completa un giro abrupto a la izquierda y se estabiliza en una dirección hacia el oeste, logro ver los aparatos Blue Max picando. En rápida sucesión, pares de cohetes se encienden y vuelan a su objetivo dejando detrás estelas de humo blanco, fosforescente. Dos, seis y luego ocho cohetes encuentran su blanco. Incluso desde esta altitud, puedo oír la metralla atravesar la maleza. Puedo ver explosiones secundarias de munición norvietnamita, lo que demuestra sin lugar a dudas que están acertando el lugar correcto.

Con la sincronización que sólo se puede ganar de la experiencia y el trabajo conjunto, el primer aparato ARA rompe hacia el sur cuando el segundo aparato ARA lleva el 25 por ciento en su picado. En cuanto el primer wingman rompe de su picado de lanzamiento, el segundo aparato lanza sus cohetes en pares y en rápida sucesión. Esta maniobra, llamada “encadenamiento en margarita”, protege las partes inferiores expuestas de las naves que rompen. Es complicado levantarse y disparar a un Huey cuando su wingman está disparando cohetes contra ti.

“Tom Cat dos-seis, aquí Python ocho-ocho! ¡Póngase en posición! ¡Vamos a entrar a la LZ! ¿Me Copia? Cambio.”

“Python ocho-ocho, Tom Cat Dos-Seis copia! ¡Tom Cat dos-dos, pica conmigo para soltar el plomo! Tom Cat dos-tres y Tom Cat dos-cuatro, ¡preparaos! ¿Me copiais?”

Los tres Tom Cat, cantan roger a las instrucciones de su jefe.

“Python ocho-ocho, Tom Cat Dos-Seis, ¿listo para hacer su entrada? Cambio.”

“Dos-Seis, aguarde!” Cambio el selector de radio de nuevo a la posición 2, que es la radio FM.

“Patty Control … Patty Control, aquí Python ocho-ocho. No hay respuesta.

Repito la llamada dos veces más. La radio cobra vida con “ocho-ocho, Patty Control. Cambio.”

“Control, SITREP. Cambio.”

“Ocho-ocho. Todavía tenemos contacto enemigo desde el Este. No ha habido fuego enemigo en el último minuto. Cambio.”

“¿Cuántos de ustedes para la recogida? .Pregunto.

Después de una pausa, la voz en el otro extremo de la radio responde, “Ocho-ocho, contando cabezas, ¡cuatro pasajeros! Todo el resto es KIA… creo. Tenemos uno gravemente herido… ¡perdiendo mucha sangre! ¡Cambio!”

“Patty, me acercaré por el fondo del valle desde el Este. Tenemos varios Gunship y ARAs orbitando. ¡Los Gunship harán fuego al aproximarse! ¡Reuna a su gente en el lado norte de la LZ y mantengan sus cabezas agachadas! ¡Cambio!”

Patty cantó roger a la transmisión.

“Blue Max Uno-Uno, Python Ocho-ocho. ¿Puede mantenerlos ocupados para que podamos realizar nuestra aproximación? “Con esta instrucción, le estoy pidiendo a la gente de Blue Max que aborte su ataque contra la instalación de los morteros y se unan para el ataque a la LZ.

“¡No se preocupe, Ocho-ocho!” Es la respuesta. Por el sonido de su voz y el ligero gemido de su piloto, me resulta evidente que Blue Max Uno-Uno debía estar realizando un giro de por lo menos 2G cuando constestaba a la pregunta, regresando a su posición antes de que su Wingman completara su lanzamiento de cohetes.

“Python Ocho-ocho, Tom Cat Dos-Seis. ¿listo para entrar? Cambio.”

“Ocho-ocho se encuentra hacia el oeste haciendo un giro a la izquierda hacia el Este en uno. Cambio.”

“Dos-Seis, aquí Tom Cat Dos-Tres. Tenemos ocho-ocho a la vista. Cambio”. Este es el otro piloto de Tom Cat Dos-Seis. Tan pronto como Dos-Seis se une con su wingman, Tres y su wingman deben cuidadosamente apuntar hacia abajo para estar en posición de disparar cuando Dos-Seis rompa al terminar su ataque. Ahora es una cuestión de sincronizar la aproximación.

“Python Ocho-Ocho, Python Seis. Cambio”. La llamada me pilla desprevenido. El número seis indica siempre al comandante de la compañía. De repente me doy cuenta de que otros, incluyendo el Mayor Beyer y todo el TOC (centro táctico de operaciones), están monitorizando esta frecuencia en LZ English.

-¡Seis, adelante! -respondo, reservando el espacio en mi ya atestado cerebro para una conversación adicional.

“La RRF (fuerza de reacción rápida) está en marcha. Cambio.”

La comunicación corta y serena del Mayor Beyer está llena de implicaciones que disparan mis temores. Echo un vistazo rápido a la tripulación. Nadie más ha captado lo que he oído y no puedo revelarles la importancia de la transmisión. Parece que “Black Horse”, la 7º división de la 1ª caballería aerotransportada, también está monitorizando nuestra frecuencia. Han lanzado la RRF -una unidad de infantería y una compañía de helicópteros de asalto aéreo- porque no están seguros si los hostiles son parte de una fuerza norvietmamita mucho más grande. Me pregunto si todos nos estamos dirigiendo a una trampa. Si es así, no sería la primera vez para mí. La táctica favorita de los norvietnamitas es atraer a la presa a una batalla usando una pequeña escaramuza como cebo.

Respondo que entiendo su transmisión.

“Tom Cat Dos-Seis, Python Ocho-ocho. Haciendo nuestro giro. Cambio.”

“Ocho-Ocho, Dos-Seis, roger. ¡Comenzando nuestra aproximación! “Su voz es tranquila.

Los reflejos hacen acto de presencia cuando inadvertidamente situo las manos y los pies en los controles del aparato 126 y digo por el intercomunicador, “lo tengo.” Sin dilación, Johansen me pasa control del Huey a mí.

El Huey y yo volvemos a ser uno. Johansen ya había iniciado un giro a nuestra izquierda cuando tomé el control. Estamos manteniendo una altitud de 2.500 pies. Ciño el giro dramáticamente y bajo el colectivo para comenzar nuestro lento descenso hacia la LZ, que ahora se extiende delante de nosotros.

Mientras realizamos el giro cerrado, miro fuera del “invernadero,” la ventana verde sobre la carlinga de Huey y puedo ver los fuegos que todavía se queman en la LZ. Nivelo para la aproximación final. Mi mirada se intensifica para localizar a Dos-Seis y a su wingman, que ya han comenzado el asalto.

“Patty Control, Patty Control, Python Ocho-Ocho y compañía comienzan la aproximación final. Mantener agachadas las cabezas. ¿Me Copia? Cambio.”

Después de un breve retraso Patty Control canta un urgente “Roger”, con ruidos de disparo de armas ligeras audibles de fondo.

Tom Cat Dos-Seis lanza una descarga a unos 1000 metros de la LZ y la destrucción completa de todo lo que rodea la LZ empieza. Hojas, pequeños árboles, follaje de todo tipo y –esperamos- los malos comienzan a caer. Los cohetes lanzan montones de tierra 40 pies en el aire. Casi antes de que cada par de cohetes explote, Dos-Seis y su wingman empiezan disparar otro par de cohetes… y luego otro. Con cada par, Dos-Seis y su Gunship se acercan al perímetro de la LZ ajustando la puntería de su aeronave.

Tan pronto los dos Tom Cat rompen su ataque, descendemos a unos 50 metros de la LZ. Sé que en cualquier momento, los otros dos aparatos de Dos-Seis arrojarán sus cohetes para continuar con la cadena de margarita, pero esos pocos segundos entre la ruptura de Dos-Seis y los otros dos Tom Cats pueden matarme. Dos-Tres debe haber iniciado el picado antes de la ruptura de Dos-Seis. Un fallo en la sincronización nos situaría en una posición arriesgada.

El rugido de un motor propulsor de combustible sólido y la visión de su estela de vapor interrumpe mi profunda concentración para el aterrizaje. El segundo conjunto de Tom Cats están en su lugar. La sincronización es perfecta, pero salto nerviosamente al pasar muy cerca de nosotros en nuestra ruta hacia la LZ. Ya estamos más bajos y más cerca que Dos-Seis al realizar su ataque y mis dificultades están a punto de comenzar. Muchos cohetes pasan por delante de mi aparato a Mach 1 de velocidad y sólo me queda esperar que los Tom Cats continúen siendo lo suficientemente precisos como para no situar un cohete en el tubo de escape de mi propio Huey.

A corta distancia, las explosiones de los cohetes tienen un efecto cegador y necesito reajustar la mirada continuamente. La percepción de la profundidad es crítica; La vista en los troncos de los árboles y en el grado de la pendiente es fundamental; Hacerse una imagen mental del tamaño de la LZ para que el rotor tenga espacio despejado es crítico; Y el posicionamiento de la aeronave cerca de las tropas para su extracción rápida es crítico. Esta misión dará un nuevo significado al término “experimentado en combate” para mí.

A 30 yardas, puedo distinguir el suelo de la propia LZ. Los fuegos parpadean. El fondo de los cráteres de mortero es negro y parece interminable. A medida que los fuegos bailan, también lo hace el suelo de la LZ, haciendo imposible la percepción precisa de la profundidad.

“Johansen, ¡prepárate!” Rompo el silencio por el intercomunicador. La instrucción no es realmente necesaria. Él ya ha situado sus manos en los controles de cíclico y colectivo, y sus pies están justo al lado de los pedales anti-par.

-¡Puede disparar, Jefe! – grito, y tanto el jefe de la tripulación como el artillero se asoman con sus ametralladoras M60, montadas desde el techo del Huey con una cuerda extensible. Antes de que haya terminado de pronunciar la palabra “Fuego”, ristras de balas golpean la selva a izquierda y derecha de la aeronave. Los artilleros disparan rápidamente, primero barriendo hacia adelante y hacia abajo, luego barriendo hacia atrás para disparar justo delante de ellos, luego adelante de nuevo.

Levanto el morro del aparato para desacelerar. La experiencia y el sonido, más que cualquier indicador, me dicen que nuestra velocidad aerodinámica hacia adelante se ha desacelerado a unos 20 nudos y estamos a punto de abandonar la sustentación traslacional.

Mirando entre mis pies y los pedales, en vez de a través del parabrisas para ver la LZ debajo de mí, me acerco al borde de la LZ. El Huey está avanzando a 15 o 20 nudos. A medida que continuamos ralentizando nuestro movimiento hacia delante, abandonamos el vuelo de traslación, un modo de vuelo en el que un helicóptero cambia de volar a estacionario, o viceversa.

Subo el colectivo para aumentar el paso en el sistema del rotor y el Huey responde. El enorme sistema de rotor de 48 pies comienza a cargarse. Mordiendo más aire para generar sustentación, todo el sistema de propulsión, incluyendo el motor de la turbina, la transmisión, las palas del rotor principal y el rotor de cola, cambia el tono del sonido a uno nuevo más agudo.

Altos árboles, enmarcados por los fuegos, pasan solamente algunos pies por debajo del aparato, agitándose violentamente por la fuerza del huracanado viento generado por el rotor del Huey. Me recuerdo a mí mismo que estamos en una actitud de cola baja, el rotor de cola debe evitar los árboles antes de que empiece a descender más.

-El rotor de la cola está despejado, señor – grita Thompson por el intercomunicador. Se inclina hacia fuera de la cabina y tiene una visión plena de la línea de árboles que acabamos de cruzar y del rotor de cola mismo.

A casi a cero de velocidad de avance, a 30 pies del suelo, empujo suavemente el control de paso colectivo hacia abajo y comenzamos a estabilizarnos verticalmente en el pequeño claro.

Mirando alternativamente hacia adelante y entre los pedales mientras desciendo, calibro las condiciones en la LZ. Se inclina alarmantemente hacia abajo debajo de la aeronave hacia el fondo del valle y está lleno de tocones y cráteres de mortero. Si mantenemos nuestra dirección actual, el estacionario será tan alto que será imposible subirr a la gente “Patty” a bordo.

“¡Alto el fuego, giro a la izquierda!” Aviso por el intercomunicador.

“El rotor de la cola está despejado, señor”, es la respuesta mientras las armas se quedan en silencio.

Thompson y Denning se están inclinando peligrosamente fuera de la cabina para una visión más clara de los rotores principales y de cola. Golpear un objeto con cualquiera significará muerte segura. En esta parte tan inclinada, caeríamos al fondo de la LZ y rodaríamos cuesta abajo como una bola ardiendo.

Mientras presiono el pedal izquierdo para girar el fuselaje hacia la izquierda en su eje vertical, compruebo repetidamente el motor y el tacómetro del sistema del rotor para advertir cualquier señal de pérdida de potencia. Esto sería un desastre de la más alta magnitud, puesto que ahora estamos dentro de las paredes de la LZ, sin ningún lugar a donde ir excepto arriba o abajo. Si nos quedamos sin potencia, la aeronave comenzará una lento descenso hacia el suelo y con el grado de inclinación del piso de la LZ, la primera parte del helicóptero en tocar el suelo será la punta de las palas del rotor principal. Si esto sucede, el sistema de rotor se separará del helicóptero.

Soy ajeno a la carnicería dentro de la LZ y de los disparos a mi alrededor. Mi nivel de miedo ha aumentado dramáticamente. De momento, estoy mucho más asustado de morir de un ligero error de cálculo en mi forma de volar que de morir a manos de mi enemigo. Cuando el aparato termina su rotación hasta un punto 90 grados a la izquierda de nuestro rumbo de aproximación, me concentro en los árboles directamente delante de mí, con ojeadas ocasionales hacia abajo a través de la cúpula de la barbilla. Continuamos nuestro descenso.

“¡AVISEN DE GOLPES EN EL ROTOR!” Grito. Todos dependemos nuestras vidas, el uno en el otro.

-Bajando, a unos ocho pies de distancia, a seis pies de distancia del rotor de la cola, señor -dice Ray-.

“¡Espere! ¡Espere!  Johansen y Denning, que están en el lado de la cuesta arriba de la aeronave, gritan al llegar al punto más bajo al que podemos ir con seguridad. Estamos a una altura de 4 o 5 pies sobre el suelo. Esto significa que las puntas del rotor no deben estar a más de 3 pies sobre el suelo para compensar la inclinación. Mi boca se seca producto del pánico. En su prisa por subir a bordo, uno de los integrantes de la unidad Patty puede meter la cabeza en mitad de las aspas del rotor. Las aspas estarían a la altura de la cintura de cualquier persona que bajara cuesta abajo.

“ ¡MANTENERLOS ALEJADOS DEL ROTOR! ¡ MANTENERLOS ALEJADOS DEL ROTOR!”. Grito por el intercomunicador.

No puedo mirar a nada más que justo delante, fijando mi vista en un objeto para mantener el Huey inmóvil en el estacionario. Sólo pensar en alguien corriendo cuesta abajo hacia nuestras aspas del rotor, hace que cada músculo de mi cuerpo se tense. No podré verlo venir, así que me preparo para el gran golpe de un cuerpo encontrándose con un aspa.

Hay bastante movimiento de los dos tripulantes en la parte trasera, haciendo que el centro de gravedad del Huey cambie rápidamente y requiera que ajuste rápidamente los controles. Puedo deducir que Thompson está dejando su puesto en el lado encarado a la cuesta debajo y se está moviendo hacia la puerta de carga abierta en el lado cuesta arriba para llevar a cabo mis órdenes. Para ello, tiene que desenchufar su casco del sistema de intercomunicación. Él está gritando con todas sus fuerzas. Puedo oírlo gritar, pero no puedo entender lo que está diciendo.

El Huey se alza abruptamente a la derecha en un movimiento de balanceo. Como el jefe está desenchufado, no hay aviso previo. Alguien acaba de subirse a los patines afuera. De los gritos y el movimiento en la parte trasera, deduzco que tenemos nuestro primer pasajero.

Los golpes y el movimiento continúan. El Huey comienza a asentarse con el peso extra. Subo el paso del colectivo para aumentar la potencia y mantener una altitud uniforme por encima del suelo de la LZ. Mientras tiro, noto las manos y los pies de Johansen, que están posados en los controles; Estamos haciendo el estacionario como un solo un piloto. Por el rabillo del ojo puedo ver que él, también, está fijando la mirada en un blanco invisible delante de él para ayudarse en el estacionario.

¿Cuántos supervivientes hay? ¿Habrá más de los que pueda llevarme? ¿Quién quedará atrás?

Las capacidades de sustentación del helicóptero están estrictamente limitadas por la densidad de la altitud, una ecuación que ajusta la altitud actual a los factores de temperatura, humedad y presión barométrica. Todos los helicópteros pueden sustentarse mejor, cuando más frío es el aire, más seco y por lo tanto más denso. En los Estados Unidos, el Huey puede transportar fácilmente una tripulación de cuatro más diez soldados, dependiendo de lo pesadamente cargados que estuvieran con sus pertrechos. En Vietnam, el calor tropical y la humedad reducen la capacidad máxima de seguridad a seis soldados con sus pertrechos. Más de seis o siete pueden ser verdadero problema. Juega en nuestra ventaja que los supervivientes no llevarán encima nada más que sus camisas y pantalones y que es la hora más fresca del día tropical… justo antes de amanecer.

El tambaleo sigue y continúo añadiendo más potencia y miro con temor el indicador de rotación del rotor principal en el tablero: La aguja está estable a 6.600 rpm.

Por primera vez pienso en la posibilidad de ser disparado. Estoy a menos de un tercio del término de mi servicio de un año. Al comienzo me sentía invencible. Sólo le sucede al otro tipo. Ahora-en realidad, somos blanco inmóvil durante más de 60 segundos de toda mi vida. Parece una eternidad.

El sonido cercano de cohetes explotando casi me conduce al pánico. Me había olvidado por completo de los vuelos Tom Cat y Blue Max, que están haciendo su trabajo con precisión quirúrgica. Dos-Seis ahora debe estar en su segundo picado. El disparo y la explosión de los cohetes hacen diferentes sonidos. Las explosiones de los cohetes tienen un sonido quebradizo, como un objeto enormemente pesado que cae sobre una caja de cartón llena de papel o como los pasos de un gigante a través de un bosque seco. Los árboles que me rodean me impiden ver el destello blanco de las explosiones de los cohetes, pero puedo ver sus ocasionales bolas de luz naranja brillar hacia arriba y morir en la oscuridad.

Un golpe en mi hombro con un puño me sobresalta. El puño, que pertenece a Thompson, tiene el pulgar apuntando hacia arriba. Se mueve rápidamente hacia arriba y hacia abajo: Estamos completamente cargados. Es hora de partir.

No tengo ni idea de cuántos pasajeros tenemos a bordo. Todo lo que importa es tener suficiente potencia para el ascenso vertical. A unos 20 pies sobre el suelo, vamos a perder “efecto suelo” y experimentar unos momentos de grave peligro.

Tiro del colectivo para comenzar nuestro ascenso. El Huey responde con lentitud, pero el blanco que me ayuda a mantener el estacionario se mueve constantemente hacia abajo. El aullido de la turbina anuncia a nuestros entrenados oídos que el Huey de Thompson está esforzándose. El vacilar de este aullido, más que cualquier instrumento, anunciará nuestra destrucción. El intercomunicador está tranquilo mientras la tripulación escucha atentamente. Miro de nuevo.

Ahora, cerca del final de nuestro ascenso vertical, la cosa que he estado temiendo sucede: ¡El aullido de la turbina hace un cambio notorio en el tono! Estoy pidiendo más potencia que el motor de turbina Lycoming puede ofrecer. Estamos a 30 pies sobre el suelo de la LZ, muy cerca de las copas de los árboles de la ladera, pero estamos en serios problemas. Johansen y yo fijamos los ojos en el indicador de rpm montado en el tablero de instrumentos del Huey. Confirma lo que nuestros oídos ya nos han dicho.

Llego al límite de recorrido del pedal izquierdo: sin embargo el Huey comienza un giro lento a la derecha… fuera de control.

Mi boca se seca y mi tímpano palpita con cada latido del corazón. Tratando de no entrar en pánico, pienso con rapidez en todas las posibilidades. La respuesta surge rápidamente.

El anti-par (rotor de cola), que mantiene la aeronave estable en un sistema de aspas giratorias, consume enormes cantidades de potencia. Mi estrategia habitual de presionar el pedal izquierdo para compensar una guiñada derecha, ahora tiene que ser cambiada con inciertos resultados. Suavizo el pedal izquierdo y el aparato comienza a girar más rápidamente hacia la derecha en el eje vertical. Mi tendencia natural a aplicar el pedal izquierdo es tan poderosa que no puedo “levantar” mi pie izquierdo; fuerzo mi pie izquierdo presionando fuertemente el pedal opuesto con mi pie derecho, haciendo que el pedal izquierdo suba.

Johansen murmura sin pulsar su micrófono. No puedo saber si me está dando palabras de ánimo o de oración. Cualquiera de ellas serían las adecuadas.

A la mitad de nuestra rotación, se enciende la luz de advertencia de bajas revoluciones en la tabla de instrumentos, iluminando toda la cabina. La alarma audible suena en el intercomunicador, la tercera vez que la oigo en vuelo.

Bajo un poco el colectivo, luego instintivamente lo hago subir una fracción, luego lo bajo de nuevo pensándolo mejor. Mi mente está en total conflicto sobre la mejor manera de actuar y ahora toma dos caminos simultáneamente. Sube un poco… un poco… un poco… un poco abajo. Bombeando suavemente. Así es como tiene que hacerse. Cuando relajo un poco de presión sobre el colectivo, la alarma de bajas revoluciones se silencia, sólo para sonar de nuevo cuando vuelvo a levantar el colectivo.

Cuando suelto más pedal izquierdo y dejo que el avión gire un poco más rápido hacia la derecha, puedo tirar suavemente un poco más del colectivo. No puedo saber si estamos subiendo hasta que el morro gira en su cuarta o quinta revolución y puedo ver por encima de las copas de los árboles de la ladera.

Otro giro más y lo conseguiremos. Ya estamos por encima de la copa de los árboles, pero cuando incline el Huey para volar hacia adelante, perderé sustentación. Parte de la potencia consumida para el vuelo vertical ahora tiene que ser utilizada para el vuelo traslacional. Es una tendencia natural para el asentamiento de la aeronave y este fenómeno se compensaría normalmente con potencia adicional; Pero ya vamos al máximo y decido dejar que el Huey haga otra rotación completa, subiendo, antes de bajar el morro hacia el fondo del valle.

En el giro final, empiezo a aplicar presión hacia delante sobre el control cíclico entre mis piernas.

Iniciamos una lenta espiral descendente desde la LZ. Cuando el suelo del valle aparece en la ventana de Johansen a mi derecha, hago un movimiento desesperado, empujo el cíclico hacia el tablero. El impulso de nuestro giro continúa girando el fuselaje del avión, aunque haya aplicado una nueva presión de control al sistema de rotor. Siento que mi movimiento cíclico va tomando efecto. Poco a poco, el torpe Huey comienza a avanzar. El morro de la aeronave comienza a desplazarse, estamos cambiando movimiento estacionario por movimiento de traslación y por lo tanto está comenzando a estabilizarse en la parte superior de los árboles bajo nosotros. Pero ya he comprometido nuestras vidas y no hay vuelta atrás. El sonido de la alarma de bajas RPM es el grito de dolor de Huey; Lo estoy llevando al límite.

En cuanto nos hundimos rápidamente hacia el primer árbol, lucho contra el impulso de obtener más potencia. Esto ralentizaría aún más el rotor y provocaría un descenso más acuciado. Dejo que el destino siga su curso.

Los patines tropiezan con la parte superior del árbol; luego lo sobrepasamos. Empujo más hacia adelante el cíclico y nos desplomamos por la ladera de la montaña, aumentando la velocidad y perdiendo rpm rápidamente. El Huey se tambalea mientras pasamos a través de la velocidad de traslación. Estamos volando de nuevo. Aunque el altímetro en el tablero gira salvajemente, indicando un rápido descenso, el ángulo de la montaña hacia el fondo del valle es mucho mayor que nuestra tasa de descenso.

Lo hemos logrado: nuestro apocalipsis tendrá que esperar. Ingamar me da una palmada en el hombro y el intercomunicador se vuelve loco con ruidos de júbilo y alegría. Puedo sentir claramente a Ray ya Richard pisoteando el suelo de aluminio y oyendo las palmas de sus manos. Son felices sólo por estar vivos.

“Python Ocho-Ocho está fuera de la LZ,” transmito a las otras aeronaves.

El líder del vuelo de los vuelos de ARA hace un comentario sobre nuestra maniobra circense en la copa de los árboles. “Ocho-ocho, Blue Max Uno-Uno. Parecía que os lo estabais pasando bien. Cambio.”

Demasiado ocupado para responder formalmente, pulso el micrófono dos veces para “romper el silencio”.

Extracto del libro “To the limit”